Edwin Trejo, gerente de investigaciones, y Nayda Medrano, directora ejecutiva, dieron a conocer las propuestas del CDC para que la problemática energética se aborde de manera estructural.
Edwin Trejo, gerente de investigaciones, y Nayda Medrano, directora ejecutiva, dieron a conocer las propuestas del CDC para que la problemática energética se aborde de manera estructural.
Jueves 25 de marzo de 2010
Servicio de energía eléctrica: Un mal estructural
En El Salvador, las tarifas de energía eléctrica se modifican cada seis meses, a veces bajan, pero, en la mayoría de los casos suben.
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Durante los últimos años, las salvadoreñas y los salvadoreños hemos visto como se han venido incrementando las facturas de la electricidad.

En medio de una crisis económica, con salarios que apenas alcanzan a cubrir las necesidades elementales de la mayor parte de la población, las únicas que parecen siempre salir ganando son las empresas distribuidoras de electricidad a quienes la gente les paga directamente, a través de la cancelación de sus facturas, o indirectamente, mediante los subsidios estatales que no son producto del pago de impuestos.

Hay que recordar que fue durante la segunda mitad de los años noventa que se reformó el sector eléctrico en el país y se impulsa la privatización del servicio de energía eléctrica, en esa dinámica, se aprueba, en 1996, la Ley General de Electricidad, cuya lógica fue garantizar altos márgenes de utilidades a los operadores privados, sean estos: generadores, distribuidores y comercializadores.

Por ello, la tarifa de la energía eléctrica ha tenido una tendencia alcista en los últimos años, sin embargo, las finanzas estatales fueron sacrificadas para mantener los precios de forma artificial a través de un subsidio generalizado que fue abolido el año pasado y el focalizado (hasta un consumo de 99 Kwh en el sector residencial) porque los operadores privados del sector han tenido libertad para imponer sus condiciones en el mercado mayorista (Mercado de Contratos y Mercado Regulador del Sistema), en detrimento de los usuarios del servicio, todo esto bajo el amparo de una fiscalización permisiva y tibia por parte la Superintendencia General de Electricidad y Telecomunicaciones –SIGET-.

Es importante señalar que la entidad que administra la operación del sistema de transmisión y del mercado mayorista de electricidad, es una sociedad denominada: Unidad de Transacciones (UT), en la cual participan los principales operadores del sector.

Esta situación tiene a la base la falta de transparencia en el funcionamiento del mercado eléctrico, bajo la lógica de asegurar altas ganancias para las empresas que operan el sector y la herencia de unas administraciones permisivas y tolerantes con los abusos de los operadores, situación que impacta en la tarifa de energía de eléctrica que pagamos las personas usuarias del servicio.

Por todo lo anterior, el CDC expone lo siguiente: