Representantes de la Red Ciudadana frente a los Transgénicos en El Salvador explican el peligro que representan los transgénicos para el medio ambiente.
Representantes de la Red Ciudadana frente a los Transgénicos en El Salvador explican el peligro que representan los transgénicos para el medio ambiente.
Martes 29 de abril de 2008
Rotundo rechazo a cultivos transgénicos
Red Ciudadana Frente a los Transgénicos rechaza la introducción de cultivos y alimentos transgénicos como una solución a la crisis alimentaria que enfrenta el país.

Preocupantes han sido las declaraciones de algunos funcionarios públicos quienes sin explicar las causas de la grave crisis alimentaria que afecta a las y los salvadoreños e ignorando el rol nefasto que han resultado para la agricultura nacional las políticas económicas neoliberales implementadas desde hace dos décadas, ahora recitan al unísono una medicina que es peor que la enfermedad: la siembra de cultivos transgénicos.

Los transgénicos u organismos modificados genéticamente (OMG) se obtienen mediante la ingeniería genética, que permite crear plantas, animales y microorganismos manipulando sus genes. Esta tecnología no es una simple prolongación de la mejora vegetal llevada a cabo por la agricultura tradicional: al permitir franquear las barreras entre especies, crea seres vivos que no podrían obtenerse en la naturaleza o con las técnicas tradicionales de mejora genética.

A pesar de la masiva propaganda sobre multitud de funcionalidades, las variedades comerciales de transgénicos en cultivos incorporan tan sólo dos características: la resistencia a insectos plaga y/o la tolerancia a un herbicida determinado.

Se ha comprobado que las semillas modificadas genéticamente no reportan los beneficios prometidos por la industria biotecnológica.

A continuación mencionamos algunos de los daños que generan:

Debido a lo anterior, la Red Ciudadana Frente a los Transgénicos considera que el cultivo de transgénicos no es la solución al problema económico y la crisis alimentaria, ya que los únicos beneficiados son los mismos de siempre: las compañías transnacionales, sus socios comerciales y algunos políticos que aprueban leyes a cambio de las prebendas que reciben de estas empresas.